Encerrada en una habitación negra, sofocante, aterradora.
En búsqueda de una ventana por donde el aire pueda entrar.
Alguna puerta por la que pueda escapar.
No es fácil cuando los ojos, aunque presentes, obsoletos están.
La mente nublada cada vez más.
Los pensamientos poco a poco se agitan con potencia.
Mientras que la respiración pierde el ritmo.
Las memorias gritan dejándome sin fuerzas.
¿Cansancio o liberación?
Lo único que sé es que no puedo salir de ésta habitación.
Es que las paredes son mi propio yo.
(El mismo Infierno sería más placentero, por lo menos allí el calor de las llamas me abrazarían, no como éste frío que me quita la vida).
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario