4 de febrero de 2015

Oscuridad.
Es todo lo que veo cuando pienso en lo que me depara el futuro.
Desolación.
Es todo lo que siento cuando cierro los ojos luego de tanto llorar.

No hay nada que hacer, no hay vuelta atrás.
La depresión es mi mejor amiga y el insomnio nunca falla en hacerle compañía.
Cuando era niña mis poesías rebosaban de flores y alegría.
Hoy en día son puros sentimientos de ira expresados en mediocres palabrerías.

No me atrevo a buscar respuestas porque ya estoy muy sumergida.
Me dejo ahogar, y aun así puedo respirar.

Tan solo necesito descansar, llegar a ese paisaje que desde siempre me cautivó.
Un bosque verde y frondoso, y en el medio de él un claro ocupado por un inmenso lago.
Bordeado de colores, iluminado por mil estrellas en la noche.

Esa paz no es más que una soledad encantadora. 
Esa vista no es más que el paraíso que espero encontrar en alguna luna llena. 





1 de febrero de 2015

Obstáculo.

Encerrada en una habitación negra, sofocante, aterradora.
En búsqueda de una ventana por donde el aire pueda entrar.
Alguna puerta por la que pueda escapar.
No es fácil cuando los ojos, aunque presentes, obsoletos están.
La mente nublada cada vez más.
Los pensamientos poco a poco se agitan con potencia.
Mientras que la respiración pierde el ritmo.
Las memorias gritan dejándome sin fuerzas.
¿Cansancio o liberación?
Lo único que sé es que no puedo salir de ésta habitación.
Es que las paredes son mi propio yo. 


(El mismo Infierno sería más placentero, por lo menos allí el calor de las llamas me abrazarían, no como éste frío que me quita la vida).

29 de agosto de 2014

La idea de este blog era volcar todo lo que siento y pienso de una manera un poco más positiva que mi página anterior. Mi intención es poder leer lo que escribo sin largarme a llorar o aterrarme de las cosas que se me cruzan por la cabeza.
Aun así me encontré con que me cuesta mucho más expresar las cosas buenas que ocurren en mi vida. Sospecho que es porque pretendo guardarlas para mi misma, de modo que nada ni nadie pueda quitarme los buenos recuerdos.
Y acá estoy, meses después de haberlo creado sin saber que escribir excepto la razón por la que no escribo.
Últimamente no me es fácil identificar lo que siento. Haberme fumado un atado de puchos en menos de una noche me demuestra que algo me está disturbando. No sé qué ni tampoco sé si quiero saberlo.